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El mundial de las 2,7 millones de toneladas de CO2



El viernes, 11 de junio de 2010, comienza el Mundial de Fútbol, un acontecimiento que paralizará el mundo. Durante este mes de junio no existirá la crisis.
Ni el paro. Ni el vertido de crudo de BP. Ni las matanzas de ballenas en Japón.

Cualquier noticia, por importante que sea, quedará aparcada cuando comience a rodar el balón, quizá el único objeto capaz de narcotizar durante varias semanas a más de la mitad de la población del planeta.

Para los aficionados al fútbol no hay acontecimiento más grande que un Mundial.
Es la única oportunidad de ver al mismo tiempo y en el mismo lugar a los mejores futbolistas del planeta.

Pero alrededor de la Copa del Mundo hay más que fútbol: construcción de infraestructuras, desaforado consumismo, desplazamientos…lo que genera una importante huella ecológica que suele pasar totalmente inadvertida.

Para que esto no suceda en Sudáfrica las autoridades responsables del turismo de ese país, en colaboración con la embajada de Noruega, realizaron un estudio al respecto que arrojó unos resultados demoledores: el Mundial generará 2,7 millones de toneladas de CO2.

La cifra es la misma que generaría la producción de más de mil millones de hamburguesas, ocho veces superior a la producida en el Mundial de Alemania de 2006 y dos veces mayor que la generada en los Juegos Olímpicos de Pekín.

El transporte será el responsable del 67% del total de las emisiones, ya que Sudáfrica no cuenta con medios de transporte eficientes, lo que obligará a las selecciones y a los aficionados a utilizar el avión y los coches para desplazarse (sólo el viaje de ida y vuelta de la selección mexicana de su país a Sudáfrica producirá 102 toneladas de CO2 como refleja el vídeo que encabeza estas líneas).

El consumo de energía en los estadios (como el Moses Mabhida de la ciudad de Durban) y en los centros de hospedaje de equipos e hinchas supone buena parte del 33% de las emisiones restantes.

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